Todo empieza con una mirada y dulces sonrisas,
sé que te quiero pero no quiero ir demasiado deprisa.
Porque no me gusta dejarme llevar por el calentón.
No te quejes demasiado, sé que soy un bravucón.
Por tus ojos, tu pelo y tu sonrisa grito ¡bravo!
Sólo te puedo prometer amor,
Te puedo ofrecer amor,
con el calor de nuestros cuerpos faltos de ropa.
Eres toda una mujer y eso se nota,
porque le das más importancia a las conversaciones
que al sexo en la cama después de unas buenas copas.
Quiero pasar más horas contigo,
con tu mirada como mi único abrigo.
Estamos bien juntos con nuestras mantas.
Quiero disfrutar contigo, hasta el fin de mis días.
Enfundados en nuestras camisas,
quiero pasear contigo sin prisas,
mientras disfruto de tus palabras, poetisa.
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lunes, 24 de enero de 2011
Cuando sea mayor...
- No sé qué hacer cuando sea mayor mamá. Sólo sé que...
Quiero ser el albañil de su sonrisa,
el músico de sus oídos,
el sastre de su ropaje
y el arquitecto de su cuerpo.
Quiero ser el pintor de sus ojos,
el bailarín de su alma,
el bombero de su corazón
y el compositor de sus tímpanos.
Quiero ser el fotógrafo de su cara,
el filósofo de su sabiduría,
el guionista de su vida
y el juez de su juicio.
Quiero ser el locutor de su locura,
el médico de su vientre,
el poeta de sus frases
y el progenitor de sus protestas.
Quiero ser su peluquero,
el soñador de su cama,
el viento de sus cortinas
y el navegante de sus mares.
Quiero ser el escultor de su perfil,
el dibujante de sus bocetos,
el diamante de su joyero
y el conquistador de sus sonrisas.
Quiero ser el albañil de su sonrisa,
el músico de sus oídos,
el sastre de su ropaje
y el arquitecto de su cuerpo.
Quiero ser el pintor de sus ojos,
el bailarín de su alma,
el bombero de su corazón
y el compositor de sus tímpanos.
Quiero ser el fotógrafo de su cara,
el filósofo de su sabiduría,
el guionista de su vida
y el juez de su juicio.
Quiero ser el locutor de su locura,
el médico de su vientre,
el poeta de sus frases
y el progenitor de sus protestas.
Quiero ser su peluquero,
el soñador de su cama,
el viento de sus cortinas
y el navegante de sus mares.
Quiero ser el escultor de su perfil,
el dibujante de sus bocetos,
el diamante de su joyero
y el conquistador de sus sonrisas.
Ensueño
Sin beber, vi a mi chica de ensueño.
No recuerdo si era guapa o fea,
no recuerdo si era morena o rubia,
no recuerdo si era alta o baja,
no recuerdo si era flaca o gorda.
La vi reposando sobre mi regazo.
No recuerdo si tenía los ojos verdes o marrones,
no recuerdo si iba descalza o con tacones,
no recuerdo si llevaba falda o pantalones
no recuerdo si era plana o pechugona.
¡Qué más da cómo era!
Sólo sé que en ella había nuevas sensaciones.
La sensación de aceptar cómo soy,
la de serme fiel
y la de quereme con todo su corazón.
Me atrevo a decir,
que mi chica perfecta es sólo1 una sensación
o un sutil sentimiento que me da tranquilidad.
Si total, el físico es efímero y no sirve de nada.
1. Nota del autor: La cursiva es del autor.
No recuerdo si era guapa o fea,
no recuerdo si era morena o rubia,
no recuerdo si era alta o baja,
no recuerdo si era flaca o gorda.
La vi reposando sobre mi regazo.
No recuerdo si tenía los ojos verdes o marrones,
no recuerdo si iba descalza o con tacones,
no recuerdo si llevaba falda o pantalones
no recuerdo si era plana o pechugona.
¡Qué más da cómo era!
Sólo sé que en ella había nuevas sensaciones.
La sensación de aceptar cómo soy,
la de serme fiel
y la de quereme con todo su corazón.
Me atrevo a decir,
que mi chica perfecta es sólo1 una sensación
o un sutil sentimiento que me da tranquilidad.
Si total, el físico es efímero y no sirve de nada.
1. Nota del autor: La cursiva es del autor.
Me ponen todas
“Cuanto más conozco a los hombres, menos los quiero; si pudiese decir otro tanto de las mujeres me íria mucho mejor.”
Lord Byron
Me gustan.
Da igual si son morenas o rubias,
pelirrojas o mulatas,
gordas o flacas.
Me encanta la típica rubia tetona
que reposa sobre mi cintura,
que no entiende de amargura
e ilumina mi cara oscura.
Me encanta la típica rubia tetona
que baila al son de mi corazón,
mientras en su sangre fluye ron
y ronronea pidiendo otro pequeño revolcón.
Me encanta la típica rubia tetona
y su culo suave cual miel.
El roce de piel con piel
para después recordarlo y dibujarlo en el papel.
Me encanta la típica morena
que taconea por toda la habitación.
Sabe que tiene el control de mi corazón
y es ella la que le pone toda la emoción.
Me encanta la típica morena
que en la cama me desgarra para quitarme el pantalón.
Quiere hacer el amor derrochando el corazón,
porque, “¿para qué usarlo si luego nos derrumba la traición?”
Me encanta la típica morena
con su cuerpo deportivo y su cara viciosa de nota diez.
Estilado y resbaladizo como un pez,
que me destroza por hasta la vejez.
Me encanta la típica mulata rechoncha
que me hace sonreír
en este sinvivir,
donde el más frágil ha nacido sólo para sufrir.
Me encanta la típica rechoncha.
Desnudos calentamos los pensamientos de nuestras mentes.
Trotando uno encima del otro y gimiendo entre dientes,
mientras disfrutamos del roce de nuestras pieles.
Me encanta la típica mulata rechoncha,
con sus curvas prominentes
y sus pechos exuberantes.
Me encanta la típica mulata en la cama sonriente
Me pone la típica pelirroja
de carácter tranquilo.
Sabe sosegarme cuando estoy al filo
y me obliga a ser fiel a mi estilo.
Me pone la típica pelirroja
que cabalga sobre mí sin parar.
Disfrutando en mi mundo especular,
donde los gritos de placer no paran de cesar.
Me pone la típica pelirroja
blanca de piel,
de ojos grandes color miel
y de labios carnosos con los que me besa como arancel.
Amores efímeros
La conozco sobre ese suelo gastado.
No miento si digo que parece interesante,
pero guiarme por pareceres es arriesgarse.
Tómate tu tiempo, date prisa.1
Aprovechemos la noche en la playa
mientras la Luna creciente nos mira.
De momento no me hables más,
mejor conocer el interior físico del otro
y no perder el tiempo con vocablos amorosos.
Piensa que mañana será otro día para disfrutar,
para debatir sobre la percepción de nuestra realidad
y hacerte sentir como una princesa en su palacio de cristal.
Hoy es nuestro día...
No nos conocemos, pero aun así,
somos como dos ancianos enamorados en un parque.
Es todo tan especial y tan bonito...
Es por eso que me jode este efímero adiós,
porque podría ser un hastaluego
o un nos-vemos-mañana-amor.
Si te digo la verdad, pensándolo en frío...
prefiero pasar página y buscar a otra chica
que no busque copas y esquinas.
No miento si digo que parece interesante,
pero guiarme por pareceres es arriesgarse.
Tómate tu tiempo, date prisa.1
Aprovechemos la noche en la playa
mientras la Luna creciente nos mira.
De momento no me hables más,
mejor conocer el interior físico del otro
y no perder el tiempo con vocablos amorosos.
Piensa que mañana será otro día para disfrutar,
para debatir sobre la percepción de nuestra realidad
y hacerte sentir como una princesa en su palacio de cristal.
Hoy es nuestro día...
No nos conocemos, pero aun así,
somos como dos ancianos enamorados en un parque.
Es todo tan especial y tan bonito...
Es por eso que me jode este efímero adiós,
porque podría ser un hastaluego
o un nos-vemos-mañana-amor.
Si te digo la verdad, pensándolo en frío...
prefiero pasar página y buscar a otra chica
que no busque copas y esquinas.
(Des)amor
No sé cuánto tiempo más te podré tener,
sólo sé que quiero ver contigo cada amanecer.
Soy un bravucón,
pero no quiero estar con una chica cada sábado.
Si lo hago,
sé que a la mañana siguiente toca depresión,
remordimientos, melancolía, tristeza, estrés…
Y sigo así durante todo un mes,
hasta que te olvido una noche.
Por eso no creo en amores de tabernas, ni de bares.
Con una chica, no todas las conversaciones
acaban con un gran derroche de amor en el coche.
Me decanto por acabar la velada en la orilla del mar
y explicar por qué me quiero fugar de este mundo,
donde el amor está falto de identidad,
donde los corazones fomentan la infidelidad.
Prefiero el amor lento, con conversaciones dilatadas
en el sofá con el calor de nuestros cuerpos cubiertos por mantas.
Si estoy contigo, gozo de felicidad
paso de todo lo demás y te conviertes en mi única prioridad.
Todo acaba pero no me desagrada cuando sufro de desamor
porque alimenta el dolor de mi yo escritor.
Vuelven las noches y madrugadas reconfortantes,
escribiendo sin sedantes, sobre mi corazón solitario en el parque.
Sin amor, no estoy de humor y me pregunto: ¿seguir viviendo? ¿para qué?
Pero mi cuerpo se alivia cuando escribo en un papel mis ideales.
sólo sé que quiero ver contigo cada amanecer.
Soy un bravucón,
pero no quiero estar con una chica cada sábado.
Si lo hago,
sé que a la mañana siguiente toca depresión,
remordimientos, melancolía, tristeza, estrés…
Y sigo así durante todo un mes,
hasta que te olvido una noche.
Por eso no creo en amores de tabernas, ni de bares.
Con una chica, no todas las conversaciones
acaban con un gran derroche de amor en el coche.
Me decanto por acabar la velada en la orilla del mar
y explicar por qué me quiero fugar de este mundo,
donde el amor está falto de identidad,
donde los corazones fomentan la infidelidad.
Prefiero el amor lento, con conversaciones dilatadas
en el sofá con el calor de nuestros cuerpos cubiertos por mantas.
Si estoy contigo, gozo de felicidad
paso de todo lo demás y te conviertes en mi única prioridad.
Todo acaba pero no me desagrada cuando sufro de desamor
porque alimenta el dolor de mi yo escritor.
Vuelven las noches y madrugadas reconfortantes,
escribiendo sin sedantes, sobre mi corazón solitario en el parque.
Sin amor, no estoy de humor y me pregunto: ¿seguir viviendo? ¿para qué?
Pero mi cuerpo se alivia cuando escribo en un papel mis ideales.
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