Me siento en esa puta butaca solo1
porque las arpías mataron a los ángeles soñadores.
Escribo sobre ese cielo sucio, tumbado,
luchando contra tintados papeles.
Es el son de la pluma,
junto al tic-tac de mis tres agujas,
el baile de la bruma
y el canto de suaves rosas.
Mis tímpanos se quedaron sordos
de tanta poesía silenciosa.
Hoy mi pluma actúa de modo frenético
sobre titubeantes folios con arrugas.
Si sigo intacto es porque
los papeles se quedaron mis delirios
y mis sentimientos.
Odio mi ortografía
y tus miradas.
Mis palabras son poesía
que hunden tus fragatas.
Me vuelvo a sentar solo,
delante de las velas
que marchitan mis versos.
Me derrito entre mis llantos,
mientras forjo mi corazón en la fragua.
Ahora, avanza sobre mi cresta más alta,
con coraje,
que aquí nada es racional.
Nunca pares de sonreír y de subir
peldaños en tu linaje.
1. Nota del autor: En este caso, el “solo” actúa como adjetivo.
Mostrando entradas con la etiqueta Yo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yo. Mostrar todas las entradas
lunes, 24 de enero de 2011
Todo aquello que elijo es
Si todo aquello que elijo es lo que me describe, yo elijo ser…
un papel con palabras escritas,
verdes montañas,
blancas sábanas,
acogedoras cabañas.
Una calle sin número,
un vagabundo,
un caballero con burro,
el listo cazurro.
Un artista sin fama,
un amante que no ama,
un dormilón sin cama,
un árbol falto de ramas.
Un derrochador sin racha,
de pelo con escarcha,
un perdedor sin revancha,
una ruidosa avalancha.
Un soñador sin edredones,
el silencio de las canciones,
un bohemio sin opciones,
un cuadro sin colores.
Un actor hermoso,
un anónimo que sueña ser famoso,
el novio celoso,
un carro estancado en el foso.
un papel con palabras escritas,
verdes montañas,
blancas sábanas,
acogedoras cabañas.
Una calle sin número,
un vagabundo,
un caballero con burro,
el listo cazurro.
Un artista sin fama,
un amante que no ama,
un dormilón sin cama,
un árbol falto de ramas.
Un derrochador sin racha,
de pelo con escarcha,
un perdedor sin revancha,
una ruidosa avalancha.
Un soñador sin edredones,
el silencio de las canciones,
un bohemio sin opciones,
un cuadro sin colores.
Un actor hermoso,
un anónimo que sueña ser famoso,
el novio celoso,
un carro estancado en el foso.
Soy
Soy... un poeta de adoquines,
de caricias entre cojines.
Soy... la necesidad de que te arrimes
a nuestras camas infelices.
Soy... un mal escritor,
que escribe sueños sin color.
Soy... gritos de dolor
en un mundo sin amor.
Soy… pintor de miradas perdidas,
de olor de tus camisas,
de medias sonrisas.
Soy... un mal amante
que se cansa pronto de besarte.
Soy... un borracho en el parque
esperando a que la Luna seduzca a Marte.
Soy... un nota musical que necesita cantar,
una flor nonata que quiere brotar.
Soy... la tranquilidad del mar
usando la brisa para respirar.
Soy... el arte por doquier,
las ganas de vencer al amanecer.
Soy...una Luna insatisfecha que no quiere crecer
en un mundo donde todos recuerdan el ayer.
de caricias entre cojines.
Soy... la necesidad de que te arrimes
a nuestras camas infelices.
Soy... un mal escritor,
que escribe sueños sin color.
Soy... gritos de dolor
en un mundo sin amor.
Soy… pintor de miradas perdidas,
de olor de tus camisas,
de medias sonrisas.
Soy... un mal amante
que se cansa pronto de besarte.
Soy... un borracho en el parque
esperando a que la Luna seduzca a Marte.
Soy... un nota musical que necesita cantar,
una flor nonata que quiere brotar.
Soy... la tranquilidad del mar
usando la brisa para respirar.
Soy... el arte por doquier,
las ganas de vencer al amanecer.
Soy...una Luna insatisfecha que no quiere crecer
en un mundo donde todos recuerdan el ayer.
Soy contradicciones
Soy ese chico que deambula por su pequeño barrio
Al que hasta el tiempo le mintió y por eso no tiene horario.
Soy ese que lleva gafas de sol grandes para cubrir todos sus defectos,
en una lucha constante por intentar ser el más perfecto.
Soy el eco de mis pasos que van al son de la improvisación del trompetista,
que derrocha tristeza como cuando las bombas atacan al pianista.
Soy el poeta que no escribe como sus ídolos porque ellos ya existen.
El chulo al que ni las esdrújulas lo definen.
Uno que se cree moralmente superior por ser diferente a los demás,
que se dedica a sacar las palabras del alma sin importarle el compás.
El lector empedernido que ama a la literatura,
porque piensa que la literatura le da cultura y ésta, soltura.
Soy el chico invadido por una extraña enajenación,
el arenero que entre la orilla y el mar es el nexo de unión,
el poeta depresivo que escribe en bruto cual diamante.
Soy mala persona y peor amante.
Soy esa persona introvertida que se intenta esconder encima del escenario,
el gentelman que por culpa del reloj nunca cumple el horario,
el que se cree guapo, aun sabiendo sus miles de defectos
y el que a veces quiere ser el más imperfecto.
Soy el sonido de las notas cuando canto delante del espejo con vaho,
el trabajador que está cansado de estar tanto tiempo sentado.
Soy el escritor que escribe agudas y esdrújulas sobre el papel imitándose a sí mismo,
el escritor que vuela libre sobre un ritmo.
El tímido que teme destacar,
que escribe pero al que da miedo decirlo para no gustar.
El lector que no lee en verano
porque para él, estar en la cama leyendo con el calor es algo vano.
Soy el chico al que nadie le hace caso
y que por eso deja que la vida le gane paso a paso.
El que mantiene batallas estúpidas, dialogadas y mentales con una muchacha
que cuando quiere, le da y le quita el alma.
Soy el chico que no quiere sexo si no es con amor,
que baila danzas árabes, judías y del Medievo al son del tambor.
Soy el tocado por Cupido y sus flechas,
el que antes del efímero final, ama con todas sus venas.
Al que hasta el tiempo le mintió y por eso no tiene horario.
Soy ese que lleva gafas de sol grandes para cubrir todos sus defectos,
en una lucha constante por intentar ser el más perfecto.
Soy el eco de mis pasos que van al son de la improvisación del trompetista,
que derrocha tristeza como cuando las bombas atacan al pianista.
Soy el poeta que no escribe como sus ídolos porque ellos ya existen.
El chulo al que ni las esdrújulas lo definen.
Uno que se cree moralmente superior por ser diferente a los demás,
que se dedica a sacar las palabras del alma sin importarle el compás.
El lector empedernido que ama a la literatura,
porque piensa que la literatura le da cultura y ésta, soltura.
Soy el chico invadido por una extraña enajenación,
el arenero que entre la orilla y el mar es el nexo de unión,
el poeta depresivo que escribe en bruto cual diamante.
Soy mala persona y peor amante.
Soy esa persona introvertida que se intenta esconder encima del escenario,
el gentelman que por culpa del reloj nunca cumple el horario,
el que se cree guapo, aun sabiendo sus miles de defectos
y el que a veces quiere ser el más imperfecto.
Soy el sonido de las notas cuando canto delante del espejo con vaho,
el trabajador que está cansado de estar tanto tiempo sentado.
Soy el escritor que escribe agudas y esdrújulas sobre el papel imitándose a sí mismo,
el escritor que vuela libre sobre un ritmo.
El tímido que teme destacar,
que escribe pero al que da miedo decirlo para no gustar.
El lector que no lee en verano
porque para él, estar en la cama leyendo con el calor es algo vano.
Soy el chico al que nadie le hace caso
y que por eso deja que la vida le gane paso a paso.
El que mantiene batallas estúpidas, dialogadas y mentales con una muchacha
que cuando quiere, le da y le quita el alma.
Soy el chico que no quiere sexo si no es con amor,
que baila danzas árabes, judías y del Medievo al son del tambor.
Soy el tocado por Cupido y sus flechas,
el que antes del efímero final, ama con todas sus venas.
El yo
No busco ni el tú, ni el yo, tampoco busco el sí o el no,
sólo busco el nosotros en la cama saboreando el desayuno,
tus labios carnosos que me hacen sentir como ninguno,
y estar tumbado en la playa al abrigo de Neptuno.
Paso de los chicos que van de bohemios y de las chicas del sábado,
prefiero buscar los verbos1 de Lorca o de Machado.
Busco el déjà-vu del primer beso.
Odio las noche faltas de amor y el sexo en exceso,
al que tiene como único dios a la televisión,
los besos sin amor, el humo de mi habitación.
Para escribir, nena, mi nariz busca por todos los rincones tu aroma.
Para escribir sólo te necesito a ti, mi cuerpo no necesita droga.
No tomo nada para encontrar la inspiración en este juego,
busco tus besos y así entro en un mágico mundo nuevo.
Paso de la literatura de Herman Hesse y de mis letras,
de los cubatas y de las faldas de las niñas quinceañeras.
Quiero tu cuerpo para que me dé calor como si fueran mis sábanas,
más horas en cama, más caricias y más letras.
Soy un ser feliz y siempre que puedo intento ahuyentar el dolor,
me gusta escribir con amor.
Se ve todo más nítido.
1. Nota del autor: “Verbo” y no “verso” como pudiera pensarse.
sólo busco el nosotros en la cama saboreando el desayuno,
tus labios carnosos que me hacen sentir como ninguno,
y estar tumbado en la playa al abrigo de Neptuno.
Paso de los chicos que van de bohemios y de las chicas del sábado,
prefiero buscar los verbos1 de Lorca o de Machado.
Busco el déjà-vu del primer beso.
Odio las noche faltas de amor y el sexo en exceso,
al que tiene como único dios a la televisión,
los besos sin amor, el humo de mi habitación.
Para escribir, nena, mi nariz busca por todos los rincones tu aroma.
Para escribir sólo te necesito a ti, mi cuerpo no necesita droga.
No tomo nada para encontrar la inspiración en este juego,
busco tus besos y así entro en un mágico mundo nuevo.
Paso de la literatura de Herman Hesse y de mis letras,
de los cubatas y de las faldas de las niñas quinceañeras.
Quiero tu cuerpo para que me dé calor como si fueran mis sábanas,
más horas en cama, más caricias y más letras.
Soy un ser feliz y siempre que puedo intento ahuyentar el dolor,
me gusta escribir con amor.
Se ve todo más nítido.
1. Nota del autor: “Verbo” y no “verso” como pudiera pensarse.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)